viernes, 30 de noviembre de 2007

HISTORIA

La zona ya estuvo poblada desde antiguo, como lo demuestra la presencia de varios castros vettones. En tiempos visigodos existían dos monasterios de cierta fama, en la actualidad están derruidos, el de San Martín de Tours y el de San Salvador.
Su nombre latino fue "Ad Fauces" que significa Garganta, y "la Olla" por el hoyo en el que está situada.
Aguas abajo de la garganta Mayor, existen los restos de una población más antigua conocida como Carnaceas. Dado que el cambio de la población fue a una zona más elevada y segura, es posible que Carnaceas se tratara de alguna población ocupada por las tropas de Alfonso VI fundada en la época, que posteriormente fue destruida por los almorávides. El término Carnaceas, se relaciona con el de carnicería, en relación a la matanza que tuvo lugar. Queda ahora la duda, si aquella población fue la original Ad fauces.

El municipio terminó siendo reconquistado en algún momento de finales del siglo XII, por el rey de Castilla Alfonso VIII. Parece ser no obstante, que la mayoría de los pobladores de la zona, debían ser o bien los habitantes anteriores a la conquista musulmana, o repobladores del reino de León, dado que la lengua que se hablaba antiguamente en la zona mostraba arcaismos latinos impropios del castellano.

La población formaba parte de lo que se conocía como el Sexmo de la Vera, asociación de pueblos para la administración común de bienes, que fue asignado a la Ciudad de Plasencia. Dicha ciudad organizó la localidad, ejerciendo jurisdicción sobre ella. La presencia de algunos apellidos toponímicos castellanos, navarros y vascos (Curiel, Iribar, Bolivar o Petri entre otros) parece apuntar que no se limitó a una mera organización de la población preexistente, sino que trajo pobladores de los reinos de Castilla y de Navarra.

En 1340, Alfonso IX la cedió a los infantes de la Cerda, como agradecimiento por el reconocimiento que le hicieron como monarca en Almendral. La ciudad de Plasencia, se negó a perder su jurisdicción sobre la población imponiéndoles pagos por el aprovechamiento de los recursos de la localidad, con tal virulencia, que los naturales se quejaron a los infantes de la Cerda y amenazaron con despoblar el pueblo. Estos a su vez lo hicieron al rey de Castilla, que por entonces era Enrique II, el cual amonestó a la ciudad. Más tarde perteneció al Marqués de Villena. D. Diego López Pacheco marqués de Villena, perdió la posesión del término, que paso de nuevo a la corona, como motivo de haber apoyado a Juana la Beltraneja en la batalla de Toro. Quedando los marqueses como meros administradores de justicia civil y criminal a través de personas nombradas por ellos para el cargo. Esta situación se prolongó hasta el siglo XIX.

Plasencia, por su parte, intentó recuperar su jurisdicción sobre Garganta hasta finales de la edad media. Ocupó terrenos del término, que fueron recuperados por la población gracias a diversos pleitos ganados entre los años 1490 y 1493 . La ciudad tuvo que repartir los terrenos que había ocupado entre los garganteños y pagar los gastos de los pleitos. Es de destacar que en1492 se dió incluso un enfrentamiento armado entre los dos bandos; la ciudad por una parte y los que apoyaban la independencia por otra. Estos últimos organizados en lo que llamaron "Guerrilla de San Martín" y apoyados por tropas del conde de Oropesa, plantearon combate sirviéndose como protección de las murallas del antiguo monasterio de San Martin y resultaron vencedores. Hasta el año 1772 merced a una executoria, no distrutó del aprovechamiento integral de tierras y pastos.

No parece que fuera especialmente dañada durante la Guerra de independencia, ni que se rebelara, como hicieron otros pueblos de la zona contra las tropas de Napoleón. Tampoco es de destacar que se viera afectada por las guerras carlistas.

Durante la guerra civil, la población cayó bajo el control del bando nacional, no registrándose confrontaciones armadas en la zona, si exceptuamos las posteriores relacionadas con la lucha del maquis.

A lo largo del siglo XX, fue perdiendo población por emigración en un proceso que aún no ha parado y que ha supuesto la reducción del número de habitantes a la tercera parte de los que eran en el siglo XIX. La mayoría de los emigrantes se trasladaron a las grandes ciudades (Madrid, Bilbao y Barcelona) y en el extranjero a Holanda, quedando una numerosa comunidad de garganteños y descendientes en Eindhoven.

Aún se conserva en el pueblo un importante núcleo urbano de arquitectura popular a base de mampostería, con sillería granítica en las esquinas y entramado de madera con ladrillo o con adobe. Eso explica que en 1982 fuera declarado como Conjunto Histórico-Artístico. Existen multitud de casas catalogadas y que datan de los siglos XVI, XVII y XVIII.